La Obsolescencia Programada es el motor secreto de
nuestra sociedad de consumo.
Nuestro papel parece limitarse a pedir créditos y comprar
cosas que no necesitamos. Nuestra sociedad desde hace años está dominada por
una económica de crecimiento, cuya lógica no es crecer para satisfacer las
necesidad sino crecer por crecer, porque si la gente no comprar la economía no crecería.
Desde los años 20 comenzó la famosa Obsolescencia programada
cuando los fabricantes empezaron a cortar la vida de los productos para que la
sociedad tuviera que consumir o comprar nuevos artículos, así que redujeron la
vida más útil a 1000 horas y así crear nuevas cosas más frágiles.
La bombilla de Livermore ha estado funcionando sin interrupción
desde 1901, en 2001 cuando la bombilla cumplió un siglo Livermore organizo una
comida. El origen de esta bombilla nación en Shelby, Ohio en 1895, el filamento
es un invento de Adolphe Chaillet y lo creo para que durara.
En 1924 varios caballeros empresarios crearon el primer
cartel mundial para controlar la producción de bombillas y su repartición en
todo el mundo se llamó Phoebus, el objetivo era intercambiar patentes,
controlar la producción y controlar al consumidor. En 1925 se creó el “Comité de
las 1000 horas de vida para reducir técnicamente la vida útil de las bombillas
e hicieron los productos más frágiles, su fabricación era observada para que se
cumpliera la norma.
Oficialmente Phoebus nunca existió pero su rastro nunca desapareció
y su estrategia era ir cambiando de nombre y se llamaron “Cartel internacional
de electricidad”. El problema de los productos hechos para durar menos, es un
patrón que empezó con la revolución industrial de las nuevas máquinas donde salían
mercancías muchas más baratas.
En 1928 la gente empezó a comprar por gusto y no por
necesidad, la economía se aceleró y eso era algo que les convenía a las
empresas. En 1929 la crisis de Wall Street freno la sociedad en consumo y llevo
a Estados Unidos a una profunda recesión económica, después a New York le llego
un propuesta para reactivar la económica de parte de Bernard London que era
hacer obligatoria la obsolescencia programada donde todos los productos
tuvieran una corta vida e intentaban equilibrar capital y mercado y así las
empresas ayudarlas.
La Obsolescencia Programada no solo afecto a ingenieros también
a la frustración de los consumidores. La economía comunista no se basaba en el
libre comercio sino que está planificada por el estado era poco eficiente y sufría
una falta de recursos.
En la antigua
Alemania de este la económica comunista más eficiente las normas estipulaba que
las estufas y neveras debieran funcionar durante 25 años. Este tema de la
Obsolescencia Programada es una verdadera revolución cultural porque es un
cambio de paradigma y mentalidad.
Algunos expertos proponen el Decrecimiento que es un slogan
provocado que intenta romper con el discurso eufórico del crecimiento viable,
infinito, y sostenible, intenta demostrar la necesidad de un cambio de logia. La
esencia del crecimiento se puede resumir en una palabra: Reducir. Esto quiere decir que reduzcamos nuestra huella ecológica el
despilfarro la sobre producción y el sobre consumo, al reducir el consumo y la producción
podemos liberar tiempo para desarrollar otras formas de riqueza para nuestra economía.
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